domingo, 6 de enero de 2008

LA CUEVA PINTADA Y LOS GRABADOS DE BALOS


LA CUEVA PINTADA Y LOS GRABADOS DE BALOS


Carmelo Dávila Nieto


Según el ilustre historiador y excelente amigo, Alfredo Herrera Piqué -que, por su gran categoría merece ser declarado Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran canaria- la Cueva Pintada es una de las varias que existieron originariamente y que, desgraciada y lamentablemente, resultaron destruidas, entre otras causas, por el secular abandono de los monumentos prehispánicos de Gran Canaria. Durante el año recién concluido he visitado en cuatro ocasiones la Cueva para mostrarla a familiares y amigos, entre los que se ha contado el eminente investigador pictórico, el herreño Matías Díaz Padrón, exConservador Jefe de Arte flamenco del Museo del Prado, que recientemente ha sido distinguido con el prestigiosísimo Premio Gabarrón, cuya proyección internacional es superior en importancia al Premio Príncipe de Asturias. Matías quedó gratamente impresionado por el magnífico trabajo que ha sido realizado para recuperación de la Cueva, que merece los mayores elogios, impresión que comparto y prueba de ella son mis continuadas visitas, que nunca me han cansado. Contemplé la Cueva Pintada por primera vez a fines de la década de los sesenta. En aquella ocasión las pinturas estaban bastante deterioradas por la humedad que se filtraba por las paredes, provinente de la finca de plataneras que estaba situada encima. Mi segunda visita fue a principio de los años setenta, cuando ya las habían "restaurado" aquellos funestos pseudo-restauradores que por estos lares recalaron: Julio Moisés y Pilar Leal. Estos repintaron con colorines las pinturas prehistóricas, dejándolas como cromos, hecho desconocido por los guías del recinto, que ignoro porque se ha silenciado. Dicha simpar pareja había sido "alumna" de la Escuela Nacional de Restauración regentada por el citado Matías Díaz Padrón, Doctor en Historia del Arte, que había vivido en esta Capital desde los cuatro años de edad y hasta que finalizó el Bachillerato y que continúa vinculado a ella pues, cuando sus ocupaciones le permiten unos días de asueto, viene a descansar en su apartamiento - apartamento es galicismo- sito en la playa de Las Canteras. Matías fue pregonero de los actos fundacionales de Las Palmas de Gran Canaria en 2002. Ante los tremendos destrozos que la mentada pareja había ocasionado al retablo de Robledo de Chavela, que llegó al extremo de que sobraran piezas al ensamblarlo, Matías los denunció lo que dio lugar a que fueran expulsados por ineptos. Años después, los introdujo en Canarias el entonces catedrático de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, Jesús Hernández Perera ... inmediatamente comenzaron a cometer estropicios en numerosas obras de arte y muy especialmente, como antes he señalado, en la Cueva Pintada de Gáldar. Además, también en el tríptico flamenco de la ermita de la Vírgen de las Nieves de Agaete y otras muchísimas obras de arte que cayeron en sus osadas manos en este Archipiélago, entre ellas los Pourbus de Santa Cruz de La Palma. Cuando me enteré de tanta ineptitud por el propio Díaz Padrón, escribí un artículo de denuncia titulado "Sobre la Cueva Pintada y otras restauraciones" que fue publicado en el periódico "La Provincia" el 7 de Octubre de 1971. Fui duramente criticado por José Miguel Alzota González, que ocupaba el cargo de Comisario de Bellas Artes en aquella época y, también, por Juan Rodríguez Doreste que, por otra parte, se decía amigo de mi padre, quien en su ignorancia sobre el tema y sin solicitar información al Museo del Prado, osó afirmar que "eran disputas de colegas mal avenidos". ¿Cómo podrían ser colegas el Profesor y Académico Díaz Padrón y sus expulsados "alumnos"?. Ambos hicieron de la defensa de estos "restauradores" una cuestión personal, quizá porque estuvieron implicados en el asunto. La pareja continuó aquí con taller abierto en la Casa de Colón, destrozando todo lo que caía en sus torpes manos, apoyados por el entonces Director de dicho Museo Alfonso Armas Ayala. Para colmo ¡consiguieron la dispensa de la titulación! gracias a un insólito y lamentable informe favorable de la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, lo que les permitió convertirse en funcionarios del Cabildo de Gran Canaria, con sueldos pagados por los contribuyentes. ¡Inaudito! Pero lo pésimo fue que el malogrados Celso Martín de Guzmán, que reconoció personalmente y ante testigos luego de una conferencia que pronunció en El Museo Canario, la absoluta incompetencia de la pareja, añadiendo que había degradado la Cueva Pintada, los había elogiado sin reservas en artículos y entrevistas en medios de difusión. ¿Qué le movió a ello?. Las razones se las llevó a la tumba. A mi no se atrevió a replicarme ni a desmentirme cuando se lo recordé en varios escritos publicados en "La Provincia". Ahora es de justicia que exponga mi alegría y satisfacción por la recuperación de la Cueva Pintada, cuyas pinturas presumo que habrán sido cuidadosa, escrupulosa y científicamente restauradas por profesionales competentes que habrán limpiado y suprimido los repintes que aquellos nefastos "restauradores" añadieron. La Cueva Pintada es el vestigio prehispánico más importante del Archipiélago. No se puede dudar de que la cultura aborigen grancanaria fue la más avanzada e interesante de las islas. Celso Martín de Guzmán denominó a la Cueva "la capilla sextina del arte rupestre aborigen de Gran Canaria". ¿Por qué no? Estimo que posee calidad e interés más que suficientes para ser declarada Patrimonio o Maravilla de la Humanidad. Al Cabildo de Gran Canaria corresponde efectuar las gestiones necesarias para obtener dicho privilegio. Esperemos que esta sugerencia no caiga en la endémica dejadez. Sin embargo, las mal llamadas "pirámides de Güimar" son una total falsedad, como comprobé en visita que realicé y que lamento, no solo por su nulo interés, sino por el elevado importe que hube de pagar al taxista, lo que no compensó tal contemplación. La visita a la Cueva Pintada se complementa con un magnífico parque arqueológico, que espero y deseo no se descuide en su conservación, lo que, desgraciadamente, suele ser habitual por estos lares. En relación con los grabados rupestres del Barranco de Balos, es muy censurable el estado de incuria en que se encuentran. La fuerte verja que protegía lo que de ellos quedaba ha sido forzada por auténtico vándalos -estoy refiriéndome a Mayo de 2006- que tuvieron que utilizar procedimientos mecánicos para violentarla, ya que manualmente era imposible. Sobre los escasos grabados que quedaban, ejecutaron pintadas con pintura, no con simple tiza, en las que aparecen nombres y fechas bastante recientes. Ello ha degradado los grabados y me temo que su recuperación sea muy difícil, si no imposible ¿Cómo se podrán eliminar los añadidos y conseguir que aparezcan los originales?. Para colmo, han sido arrancados grandes pedazos de basalto en los que había grabados. Es increíble que existan "¿personas?" con tan altísimo grado de imbecilidad - el máximo-, bajísimo nivel cultural e insensibilidad, como para deteriorar irreversiblemente un legado artístico de tantos siglos de antigüedad, obra de primitivos pobladores de Gran Canaria... Presumen de ser "animales racionales" -será porque se alimentan de raciones- y civilizados. En contraste con estos destrozos, en la isla de La Palma, los petroglifos aborígenes de Belmaco y La Zarza están en impecable estado de conservación, lo que demuestra el alto nivel cultural de los palmeros y su aprecio y cariño por el legado prehispánico de su isla. Mi sincera felicitación por ello y mi deseo de que sirva de ejemplo a los grancanarios, que parece se confabulan para degradar a la isla. Pero esto no debe sorprendernos si se observa que el Sr. Ibarreche es el Presidente del Gobierno Autónomo Vasco, el Sr. Zerolo Alcalde de la Capital de Tenerife, mal llamada Santa Cruz, nombre que no le corresponde pues no fue "fundada" el día 3 de Mayo -día conmemorativo del símbolo máximo del cristianismo- sino el día 1 y, además, no fue más que el barrio porteño de La Laguna y la Sra. Oramas Alcaldesa de la Ciudad del Adelantado de Canaria (o sea, de Gran Canaria). Todos con escasas luces culturales, para su desgracia, de lo que no son culpables.

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