sábado, 10 de noviembre de 2012
Un guiense en Las Cortes de Cádiz-1812
viernes, 12 de octubre de 2012
Pío XII
Pío XII
En el terreno dogmático, Pío XII afrontó muy diversas e importantes cuestiones teológicas: el debate secular acerca de la esencia del sacramento de la ordenación, en la constitución apostólica Sacramentum ordinis; condena de ciertas desviaciones teológicas y filosóficas respecto a la doctrina católica en la encíclica Humani generis (12 de agosto de 1950); definición "ex cathedra" del dogma de la Asunción de María en la encíclica Munificentissimus Deus, y rechazo de algunas modernas interpretaciones del misterio de la encarnación en la encíclica Sempiternus Rex.
Biografía de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1833-1840)
Biografía de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1833-1840)
Palermo, 27 de abril de 1806 - Sainte-Adresse (Le Havre), 22 de agosto de 1878
Bronce de Mariano Benlliure sobre pedestal del arquitecto Miguel Aguado
La princesa de la Corte napolitana
Óleo sobre lienzo de Giuseppe Cammarano (1820), 313 x 397 cm.
Museo de Capodimonte (Nápoles)
María Cristina, reina consorte. El primer ejercicio del poder
Óleo de Luis Cruz y Ríos, 498 x 710 cm. Museo de Bellas Artes de Asturias (Oviedo)
María Cristina, reina gobernadora
Reina Cristina, reina madre
Copia del último retrato fotográfico
sábado, 6 de octubre de 2012
Breve Historia de Tenoya y su Ermita
En la actualidad, Tenoya se encuentra situada a unos 12 km. de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, en el norte de la isla, siendo el límite oeste entre los municipios de Las Palmas y Arucas. Esta localidad ha crecido en una zona ligeramente montañosa, caracterizándose por la gran cantidad de lomas que hay en los alrededores y que conforman su orografía.
Partiendo de que en la zona correspondiente al valle de Tenoya, se encontraba un asentamiento aborigen, (en la actualidad ampliamente destruido), el pueblo de Tenoya como tal debió surgir a fines del siglo XV, después de finalizada la conquista de la isla de Gran Canaria por los castellanos, y después de los repartos de tierras que el conquistador Pedro de Vera realizó entre sus colaboradores más importantes. En esta isla, como diría Juan Ramón Nuñez Pestano, “se ha podido detectar el origen de grandes linajes de la terratenencia local en las datas de tierras y aguas otorgadas por los gobernadores entre los conquistadores más relevantes, como es el caso de Miguel Moxica, (Mújica), que recibió grandes propiedades en el heredamiento de Tenoya (…)”[1]. No obstante, éste no viviría lo suficiente para disfrutarlas y pasarían a su primo Juan Civerio y Muxica, de origen vizcaíno, que vino a Gran Canaria en las compañías de vizcaínos que vinieron a la conquista; llegando a ser uno de los primeros regidores de Gran Canaria. Tal y como ha descubierto, Vicente Hernández Jiménez,[2] “según el libro de Repartimientos, en 13 de julio de 1485 se repartió el Valle de Tenoya desde la acequia vieja a la parte de la Villa del Real, y se hizo un camino de cuatro estadales de ancho, por el que se iba desde la Villa del Real de Las Palmas al lugar de Arucas, para cuyas tierras se dio toda el agua del Barranco de Tenoya. El primer beneficiado fue Juan de Civerio, al que se dio una suerte de tierra para un peón, en que ovo cinco aranzadas, en el cual entró el vallecico de Las Palmas e otros pedazos que están vera del barranco seco, con un pedazo de tierra que está vera de la Vega, como va consignado por los mojones, en veinte de Diciembre de mil e quinientos años. López Sánchez de Valenzuela, Gobernador de esta isla y Repartydor y Reformador, dio a Juan de Civerio esta peonía de tierra. Unido a ésta se otorgó data de una peonía de tierra de diez aranzadas a Antonio de Arévalo, y otra, unida a la anterior y en el propio día a Juan de Civerio, y encima de ello el Gobernador Pedro de Vera mandó darle más tierras hasta dar a “una albarrada de canarios”, un pedazo de cañaveral, encima de dos pedazos de tierra que se habían dado a Hernando de Miranda y a García de Asiego.”
Foto de los autores.
Como consecuencia de la implantación del cultivo de la caña de azúcar y debido a las excelencias del barranco de Tenoya, se ubica aquí uno de los ingenios azucareros de la isla, en las tierras de Juan de Civerio y, alrededor del mismo, debió surgir el pueblo, al irse demandando las instalaciones anexas al ingenio y la mano de obra especializada necesaria para la floreciente industria. Este primer asentamiento urbano de Tenoya debía ser un tanto extraño, pues sus pobladores, debían ser los expertos portugueses en el cultivo de la caña, los aborígenes que colaborarían con ellos como mano de obra barata, los esclavos negros traídos de Berbería, los españoles especialistas (carpinteros, herreros, canteros, etc.), moriscos y toda una gran cantidad de personas que de una forma u otra estaban vinculadas a las tareas del ingenio (agricultores, ganaderos, tejeros, almocrebes, leñadores...).
Debido a la existencia de este ingenio, el agua que bajaba por el barranco se destinaba fundamentalmente para éste, para gran molestia de los pobladores de Teror, así lo menciona Vicente Suárez Grimón en uno de sus trabajos: “Esta disputa se plantea entre la heredad de Tenoya y los vecinos de Teror; sus orígenes se remontan a los tiempos de la conquista de la isla y al consiguiente reparto de tierras y aguas entre los concurrentes a ella. Por este reparto, que tiene sus orígenes en los años de 1485 a 1502 y en la reformación posterior de 1506 (…) se concedieron al Valle de Tenoya todas las aguas (…) que fueran a parar al barranco de Tenoya.”[3] La heredad de Tenoya existió antes que el núcleo poblacional de Teror, sin embargo la propiedad del Agua se desvió a la primera, debido a que las tierras de Teror se denominaban de “sequero” mientras que en Tenoya, había caña de azúcar, producto en boga en esos momentos.
Además, por Tenoya pasaba el camino Real de Arucas, que continuaba hacia Gáldar, lo que hacia que dicho lugar fuera de paso obligado para todos los que querían desplazarse a cualquier punto del norte de la isla (Arucas, Guía, Gáldar, Agaete, Firgas ...) Este asentamiento demandaba la celebración de oficios religiosos, los cuales, a partir de 1.515, según se desprende de las Constituciones Sinodales del Obispo Vázquez de Arce debía realizarlas el cura de la recién creada parroquia de San Juan Bautista de Arucas. (hay por tanto dependencia eclesiástica del curato aruquense). “(…) Por ende estatuymos e hordenamos e mandamos que en cada uno de los dichos lugares de Arucas e Moya, aya yglesia parrochial baptismal donde se digan misas y ministren los santos sacramentos e erigimos e criamos las yglesias de los dichos lugares en yglesias parrochiales”.[4] Según Rodríguez Calleja, “(…) la parroquia de Arucas también cubrirá una zona de difícil delimitación, al menos hasta la creación de la parroquia de San Lorenzo, en torno al barranco de Tenoya y la Cruz del Ovejero en Tamaraceite.”[5]
No se puede hablar de la fundación de Arucas, sin pasar por alto que el barranco de Tenoya se integra, en ciertos documentos, en el Barranco de Arucas, olvidándose que Tenoya, dentro de la jurisdicción, fue con probabilidad el primer núcleo habitado, y que debió ser en aquellos años de gran importancia. Sin embargo, la primera referencia que se tiene de un lugar de culto en este Valle, aunque este punto no esté totalmente contrastado, es el de un oratorio en el mismo barranco bajo la advocación de la Virgen de la Gracia, oratorio levantado en conmemoración a una batalla entre aborígenes y castellanos, donde moriría Doramas, en la cual sobreviven pocos conquistadores. No obstante, Vicente Hernández Jiménez apunta la existencia de una ermita edificada en el s. XVI, como conmemoración a la batalla mencionada, que sería arrumbada por una crecida del barranco en el s. XVIII y que estaría bajo la advocación de la Virgen de la Encarnación.
Foto de los autores.
También en las constituciones del Obispo Vázquez de Arce se hace alusión a que el cura de la parroquia de Arucas, tenía que decir una misa en los ingenios de Firgas y Tenoya, los días de precepto. Sin embargo, no será hasta 1.629 cuando se haga alusión a una ermita bajo la advocación de San Pedro en Tenoya, cuando se imponen misas rezadas por parte de Juan de Civerio Lezcano Mújica. Sin embargo esta ermita no sería la que ya hemos mencionado, sino que seguramente se refiere a la edificada por los Lezcano en 1600, descendientes de Juan de Civerio, que fue construida junto al trapiche de la familia. Esta ermita se fue reedificando, y cabe la posibilidad de que sea la que aún podemos contemplar en la Plaza de Tenoya. Los patronos y mayordomos eran los Lezcano, y ésta nueva edificación se destinó a que los obreros y personal de sus fincas oyeran misa y cumplieran sus obligaciones religiosas.
Desde 1681, se creará la parroquia de San Lorenzo, de la que dependeremos hasta principios del s. XX. Concretamente a partir de 1.695, será cuando también aparezca la advocación a Ntra. Sra. de la Encarnación, y durante varios años las advocaciones a San Pedro y a la Encarnación serán simultáneas. La Virgen de la Encarnación ganará finalmente el patronazgo del valle y bajo su auspicio se encuentra la moderna iglesia, desde la que actualmente se oficia. Respecto a la nueva iglesia donde se guarda la efigie de esta virgen, el 6 de Agosto de 1.937 el Excmo. Sr. Obispo D. Antonio Pildain Zapiain confiere mandato especial al provisorato para la formación del oportuno expediente sobre la formación de la parroquia de Tenoya, reservándose la aprobación del auto que recayere. El día 19 de agosto del mismo año, el sacerdote de San Lorenzo y Capellán de Tenoya en aquellos tiempos, D. Mariano Hernández Romero emite su informe, en el que expresaba: "... juzgo necesaria y de mucha utilidad la creación de la Parroquia de Tenoya por la verdad objetiva de las causas canónicas que motivan este proyecto de división, a saber:
El día 1 de Noviembre del mismo año de 1.937, el fiscal una vez oídos todos los que tienen que intervenir, informó que era favorable al Sr. Provisor y vicario general quien dicta auto definitivo el 20 de Noviembre y con fecha 7 de Diciembre el Excmo. Sr. Obispo aprueba el auto creando la Parroquia de Tenoya y señala la fecha del 8 de Diciembre festividad de la Inmaculada Concepción para el comienzo de Tenoya como Parroquia.
La ermita de Ntra. Sra. de la Encarnación, hoy
Enclavada en el casco antiguo de Tenoya, rodeada por la Plaza de Nuestra Señora de la Encarnación, nos encontramos con un edificio de planta rectangular, formado por un cuerpo alargado dividido en dos zonas, ermita propiamente dicha de unos 70 m2 útiles y la sacristía, de unos 20 m2 aprox. Respecto a las dimensiones externas, son de 26 m. de largo por unos 5 m. de ancho. Dicho edificio tiene un tejado a dos aguas en el más puro estilo popular, y lo que podríamos denominar una azotea (sacristía), lo que denota los añadidos que se han llevado a cabo en ella a través del tiempo.
El frontis destaca por su sencillez y sobriedad: consta de una puerta de dos hojas en madera de tea, claveteada y pintada de marrón. En la parte alta del mismo, tenemos una espadaña de cantería en la cual están colocadas las dos campanas. Una de éstas, la más pequeña, el esquilón, tiene grabado el nombre de San José y lleva inscrita la fecha de 1.664. Seguramente a ésta se referirá la placa de piedra que podemos encontrar en uno de los laterales del edificio, en la cual se puede leer (aunque a duras penas): "Esta campana es de Nuestra Señora de la Encarnación. La donó Juan (ilegible) siendo mayordomo, con la limosna de 751 (ilegible)."
Refiriéndonos a su lateral derecho, (el que está orientado al sur) podemos observar que existen en el mismo dos puertas, la más cercana al frontis descrita como puerta chica y otra un poco más alejada, que es por la que se accede a la sacristía desde el exterior. En ese lateral está colocada una cruz de madera y a cada lado de ella están colocadas dos peanas de cantería, en las cuales hay un par de macetas que algún feligrés tiene a bien regar de vez en cuando. En el lateral norte, la nave principal tiene dos pequeñas ventanas, fruto de una de las remodelaciones para conseguir luz exterior, y en ese mismo lateral, la sacristía tiene otra ventana, pero con jambas de cantería. A lo largo de los años, este edificio recibió varias remodelaciones, pues se aprecian las huellas de las mismas en la edificación, piedras de cantería de diferente color en la espadaña, encalados de diferente rugosidad en los laterales, tejas de diferente tonalidad, poyos de cantería al lado de poyos de cemento en sus laterales, etc.
Si visitáramos su interior nos encontraríamos con un recinto oscuro, en el que sólo surge un suave halo de luz a través de dos ventanas de su lateral, que nos permite vislumbrar unos cuantos bancos y un par de santos que nos agradecen la visita, tales como un Crucificado, un busto del Señor, la Virgen de los Dolores y un par de cuadros que se tienen a duras penas… son lo que queda de un pasado no tan lejano, donde antes brillaban lámparas de plata, la Virgen de la Encarnación con su afable estampa, un Juan Evangelista con el cordero que nos invitaba a escuchar la prédica de Jesús cada domingo… y que ahora no se encuentran en el recinto.
Foto realizada por los autores.
También queda aún un púlpito de madera policromada, que se conserva en su interior milagrosamente, pues casi toda la madera está atacada por la carcoma. En él se pueden apreciar, pintados, aunque toscamente debido a los retoques sufridos, los bustos de los cuatro evangelistas con su correspondiente animal simbólico. Tiene planta hexagonal, siendo el sexto de sus lados el lugar donde se encuentra apoyada la escalera de acceso al mismo. En el se disponía el párroco a predicar el sermón para llegar a todos aquellos que se quedaban fuera de la iglesia, y su voz según dicen los vecinos, que aún recuerdan años mejores para este templo, retumbaba hasta llegar al barranco. Y respecto al altar, pieza fundamental de toda iglesia, está igualmente atacado por la carcoma y absolutamente abandonado, las figuras que acompañaban al párroco todos los días de fiesta de guardar han desaparecido y sólo han dejado oscuridad y su sombra en las paredes de la ermita.
Ahora comprenderá el lector, ante esta desoladora imagen que se le describe, el porqué de nuestro empeño de que las autoridades competentes se hagan cargo de este recinto, antes de que a alguien se le ocurra tirarlo abajo para cubrir intereses particulares, que nunca faltan cuando hablamos de salvaguardar nuestro patrimonio y nuestra historia. Puede que la ermita para los que no sean tenoyeros, parezca algo irrisorio o pobre para protegerlo, sin embargo llamo la atención a que me contesten a la siguiente pregunta:
Tenoya siempre es y será Tierra, Agua e Historia.
Jennifer Guerra Hernández
Licenciada en Historia, U.L.P.G.C
sábado, 8 de septiembre de 2012
domingo, 21 de agosto de 2011
En torno a la figura de Addur amas (Doramas)
En torno a la figura de Addur amas (Doramas)
Francisco P. De Luka*
El personaje histórico que representó Doramas en la isla de Tamarant dejó, sin lugar a dudas, una huella indeleble en la memoria popular pancanaria. Ciertamente, la tamusni o sabiduría oral, que casi milagrosamente sobrevivió a toda influencia cultural foránea, se constituyó -y aún se constituye- en la resistencia de todo un pueblo -el isleño- a la virtual desaparición de su rostro étnico. Es el elemento conductor que conecta a aquel al antaño anterior a la conquista europea, siendo el referente que le otorga suficiente consistencia a su propia identidad. En el caso particular de Doramas veremos a lo largo de este trabajo como surgen relatos, leyendas semiencajadas en el acontecer real, elementos toponímicos o cronologías concretas, que nos revelan el interés que supo despertar el célebre guerrero canario en el entorno popular e historiográfico.
El antropónimo Doramas está documentado en Escudero, A.Galindo, Sedeño, Torriani... y, más modernamente, en Viera y Clavijo, Marín de Cubas, del Castillo, Berthelot y Millares Torres. Tuvo su origen en el guanartemato de Telde, una de las dos demarcaciones territoriales -la otra era Agáldar- en que se dividió posteriormente la isla hacia 1460. Pertenecía al estrato social común, por tanto sin vinculación con la nobleza, y considerado como "trasquilado" (más adelante corroborado por la toponimia), es decir, sin barba y de pelo corto, como así se establecía socialmente. Los "trasquilados" formaban parte de los grupos productivos, tanto en la agricultura como en la ganadería, en el conjunto de una sociedad fuertemente jerarquizada como era la grancanaria. La nobleza se hallaba estructurada en una endogamia de linaje que impedía la propiedad de las tierras y los ganados a quienes no pertenecieran a aquella. Tierras y ganados, no lo olvidemos, exclusivamente atendidos por estos "trasqui- lados", hombres libres vinculados al grupo dependiente que llevaba a cabo dichas labores, absolutamente prohibidas a los nobles; estratificación social, por otro lado, presente en las sociedades touaregs del Sahara Central, en las que domina la idea del carácter envilecedor del trabajo duro.
Doramas era valeroso, fuerte y ambicioso. Su gran personalidad le impulsaba a ocupar un puesto en esa nobleza con la que soñaba y que su condición social le negaba. Es posible que ese fuera el motivo de una especie de rebelión que le condujera, en sus años más jóvenes, a diversas correrías en las cuales se apropiaba, a cara descubierta y de frente, de los ganados de los nobles (Marín de Cubas,1986:188-189), en un intento de demostrar su valentía y audacia de esta forma, en la línea de la más pura tradición touareg actual en cuanto a las "razzias" de supervivencia en el desierto se refiere.
Esta circunstancia motivó la animadversión de la clase dirigente de la isla hasta el punto de llegar al enfrentamiento personal con el noble Bentaguaire de Arguineguin, según Marín de Cubas (B.Alfons.I:331), que lo esperó un día en el camino y le obligó por la fuerza a reconocer su no pertenencia a la nobleza isleña.
La nota galante nos la ofrecen las fuentes documentales (Escudero, Marín de Cubas) que nos transmiten el episodio de sus amores compartidos con una joven noble de la corte de Telde. Concretamente Marín de Cubas nos dice: "enamoróse de una hermana o prima de Maninidra y del Rey, que vivía en las cuevas de Tufia y por corresponderle ella la llevaron a vivir a un peñón fuera de la mar, llamado Roque de Gando". Según cuenta la tamusni de nada sirvió, ya que el audaz guerrero atravesaba a nado todas las noches el brazo de mar (B.Alfons.I:332) desafiando las normas sociales.
En el aspecto militar, el hecho histórico que le dio renombre fue su participación decisiva, junto con Maninidra, en la toma y destrucción de la Torre fortificada de Gando, hecho ocurrido entre 1470 y 1475, como reacción popular a los abusos cometidos por los soldados españoles de Diego de Herrera con las mujeres y el ganado. En una maniobra estratégica logran entrar en el fuerte disfrazados con ropajes cristianos y expulsar temporalmente a los europeos de la isla. En 1478, cuando se inicia oficialmente la conquista de Gran Canaria por los Reyes Católicos en el Real de Las Palmas, capitaneada por Juan Rejón, toma el mando de las fuerzas canarias junto a Maninidra y Adargoma. Al grito de "faita, faita" (del verbo ftu, fta="partir, irse", entre los Ait Izdeg del Marruecos Central y los Chleuhs del Sous y Anti-Atlas), con el significado literal de "vamos, vamos", les presenta batalla en la desembocadura del Barranco de Guiniguada, con resultado desigual. En 1479, Doramas derrota a las tropas de Pedro de Algaba y el Deán Bermúdez en la Cuesta de Tenoya, trás seguirlas desde las tierras de Moya.
Todos estos hechos refuerzan su fama de guerrero y son determinantes para el aumento de su prestigio social. Es entonces ennoblecido por el Guanarteme de Agáldar y nombrado "capitán de la guerra". Se instala en la Montaña de Doramas, también conocida como Bosque o Selva de Doramas, amplio paraje situado entre Firgas, Moya y Guía y que se extendía hasta Teror, aunque actualmente se reduce a un lugar concreto del municipio de Moya. Desde allí dirige la resistencia al avance castellano, impidiendo la penetración por las tierras del norte de la isla, esta vez frente al general Pedro de Vera, nuevo y siniestro personaje enviado urgentemente desde España por los Reyes Católicos.
Mientras tanto la fama de Doramas transcendía ya a toda la Isla. Constituía el canario un ejemplo único de autocreación de prestigio, batalla a batalla, probablemente como elemento superador de su "inferior" condición. Y lo era en el seno de una sociedad jerárquica piramidal (con mucho más mérito si cabe) en la que se distinguían varios estadíos: Guanarteme, faikanes, nobles, productores o trasquilados y esclavos. Estos últimos eran despreciados por el resto del pueblo y llevaban a cabo los oficios más duros, tales como carniceros, verdugos o momificadores, entre otros. Equivalentes funciones llevaban a cabo hasta hace poco los "iklan" (esclavos), el estrato más bajo entre los touaregs del Ahaggar, que poseen muy similar organización social a la de los antiguos canarios, aunque ya "dulcificada" en la actualidad.
En relación al topónimo actual Arucas (A.Galindo, en B.Alfonso I:392) y sus antiguas variantes Arehucas (Bernáldez, en B.Alfonso I:391) y Arahucad (Bernáldez, en B. Alfonso I:390), su etimología podría estar vinculada al personaje de Doramas, por lo que expondremos a continuación. Desde principios del s.XVI, el topónimo Arucas, de clara procedencia aborígen, nominó el territorio que incluía hasta mediados del XIX la jurisdicción del actual municipio de Firgas; en las "Memorias del Reinado de los Reyes Católicos", escritas por A. Bernáldez en 1515, se menciona el poblado de Arejucas o Arehucas (Jesús Vélez-Macías Hdez,1995) localizado en el barrio de la Hoya de S. Juan.
Sugerimos que el vocablo en cuestión tendría su paralelo en el sustantivo masculino sing. touareg ahekkôd (pl:ihekkâd), (Foucauld II,1951) con el significado de "cresta de cabellos cortos que divide la cabeza en dos mitades desde la frente a la nuca". Era propio de los antiguos libios Isabaten que habitaron el Ahaggar centrosahariano antes de la llegada de los nobles Hawwara a dicho lugar. Fue un signo distintivo de los "no nobles" en contraposición a los de superior rango social. Si partimos del compuesto Ar-ihekkad= "el de los cabellos cortos" llegamos a la conclusión, nada extraña, de que Arehucas podría tratarse del territorio "del trasquilado".
El odio que se granjeó Doramas entre los españoles arrancaba desde el ataque al fuerte de Gando, una de sus primeras acciones a partir de la cual se puso de manifiesto su valentía, que le dio justa fama entre el pueblo. Una prueba concluyente de cuanto decimos la tenemos en el hecho de que uno de los primeros actos que llevó a cabo el capitán Juan Rejón, recién desembarcado en el Real de las Palmas en 1478 al iniciar la conquista de la isla, fue arrasar el poblado de Arehucas y quemar las cosechas de su fértil vega. Los canarios se refugiaron en las montañas próximas y los hombres útiles pasaron a engrosar las filas de Doramas (Jesús Vélez-Macías Hdez, 1995). Por otro lado, la isla estaba dividida desde la muerte de Tagother Semidán, aproximadamente hacia 1460, en las demarcaciones de Agáldar y Telde, como ya indicamos más arriba. El lugar de La Frontera, no lejos del casco actual de Arucas, nos indica la antigua separación entre los dos guanartematos en que se dividía la isla, teniendo como extremos la Punta de Arucas y, en el Suroeste, la Punta Mogán. El territorio de Doramas caería de lleno en el Guanartemato de Agáldar, comprendiendo la Montaña o Bosque de su nombre, citada anteriormente y la Vega y Montaña de Arucas, posiblemente otorgado al héroe canario por el propio Guanarteme de Agáldar que lo ennobleció por sus cualidades guerreras. El topónimo Arehucas sería por tanto una castellanización pluralizada de Arihekkad= "el (lugar) de los trasquilados", de evolución fonética Arihekkad <>Arehikkad <> Arehukkad <> Arejucas <> Arehucas <> Arucas, por metátesis vocálica de la "i" y la "e" y añadido posterior de una "s".
Curiosamente, en Tenerife tenemos la figura de Aguahuco, hijo de Tinerfe el Grande, al que le tocó un pequeño y agreste territorio en Anaga, hoy día La Punta del Hidalgo, con traducción, según Berthelot, "hijo que no tiene nada, sin propiedades" y según Galindo, "el ilegítimo" (F. Ossorio, 1996).
Por nuestra parte, vemos que la raíz etimológica es bien clara: A-wa-ahekkôd= "este del cabello corto (trasquilado), que nos indica su condición de no noble, por ser hijo ilegítimo de Tinerfe, de evolución Awahekkod <> Aguahuco.
Abundando en más datos, en Fuerteventura encontramos Las Majaditas de los Arucos, Pájara, ¿relacionado con pastores majoreros, descendientes directos de primeros pobladores de clase inferior, o con el ganado caprino trasquilado?
Volviendo a Doramas, en cuanto a su análisis lingüístico proponemos una solución distinta a la aportada hasta ahora por J. A. Delgado y G.Marcy. En las hablas de los Senhaya del Marruecos Central (gran familia a la que pertenecen los touaregs) existen las voces addur= "buena fama, renombre, honor, gloria, notoriedad" y amas= "lazo de parentesco". La forma compuesta es addur amas, literalmente: "el de la buena fama y el lazo de parentesco", y abreviado: "el famoso pariente", solución, a nuestro criterio, coincidente con el antropónimo Doramas, tanto fonéticamente como por su significado, si tenemos en cuenta la fama y el renombre del guerrero y los lazos afectivos que lo unían con una joven de la nobleza de Telde (que pudieron convertirlo en pariente o uno más de la familia). La evolución sería: Adduramas <> duramas <> Doramas.
Murió la mañana del 20 de Agosto de 1480 (C. Martín de Guzmán 1980:66) en los Lomos de Arucas, concretamente en el Llano de la Cruz, por una lanzada a traición luchando contra las huestes de Pedro de Vera. Su cabeza es llevada en una pica hasta el Real de Las Palmas y su cuerpo enterrado en la montaña próxima al suceso. Dejó tres hijos y el más famoso, Juan Doramas, pasó a Tenerife como conquistador (Cabrera Pérez, 1997). En esta isla casó con Collorarpa (María Hernández, nieta del Mencey Bencomo (Fdez. de Moratín, en B.Alf. II:148), y tuvieron tres hijos: María Férnandez, Juan Doramas y Francisco Doramas. Por su parte Juan Doramas hijo, casó con Isabel Pérez, nieta de D. Diego Díaz, Mencey de Adeje (Leopoldo de La Rosa, en B.Alfonso II,138). Según Díaz Dorta sólo tuvieron una hija llamada Leonarda de Oramas o Doramas (B.Alfon.II:141). Los descendientes actuales son por tanto los portadores del apellido Oramas.
*Asociación Cultural TAMUSNI
sábado, 6 de noviembre de 2010
La hacha más antigua del mundo es descubierta en Australia
SÍDNEY — Unos arqueólogos australianos anunciaron este viernes que encontraron un segmento de hacha de piedra de 35.500 años de antigüedad en un sitio sagrado de los aborígenes en el norte de Australia, señalando que es el objeto de este tipo más antiguo encontrado nunca en el mundo.
El pedazo de piedra, descubierto en mayo en una región apartada del norte del país, tiene marcas que demuestran que es parte de un hacha de piedra pulida, declaró Bruno David, de la Universidad Monash de Melbourne. "Se puede ver que la piedra tiene todas las marcas que muestran que fue frotada para fabricar un hacha de piedra pulida", dijo el científico al canal ABC. "La persona que utilizaba el hacha la frotaba con un pedazo de arenisca para alisar su superficie", agregó.
David indicó que la hacha más antigua encontrada hasta ahora tiene entre 20.000 y 30.000 años de antigüedad y que se creía que esa herramienta apareció primeramente en Europa al final de la última era glacial. "Pese a ello, lo que hemos descubierto en Australia es una prueba de que esas hachas se remontan a 35.000 años. Esto significa que la actual creencia sobre sus raíces europeas no explica el origen de esta herramienta globalmente. Hay que analizar las cosas de otra manera", explicó.
Según el arqueólogo, este descubrimiento demuestra que el pueblo aborigen Jawoyn de las Tierras de Arnhem, en el norte de Austrialia, podría haber sido el primero del mundo que pulió hachas para afilarlas.
sábado, 12 de septiembre de 2009
:::Las harimaguadas:::
:::Las harimaguadas:::
Por norma general, las fuentes documentales del pasado prehispánico de Canarias ofrecen una imagen sesgada e incompleta de nuestros ancestros. Analizan la realidad isleña desde un punto de vista externo, contaminado por la constitución cultural del observador. Por eso, lo más adecuado es acercarse a estos textos de forma crítica.
Preparadas para la vida adulta
El caso de las harimaguadas no es una excepción a la norma. La doncellez y el encierro que las caracterizaba favoreció que los cronistas, influidos por la mentalidad religiosa y monacal de la época, las representaran como monjas o sacerdotisas. Así, mientras la crónica Ovetense [(1639) 1993: 162] anota que los guanartemes tenían «casas de Doncellas encerradas, a manera de emparedamiento», el códice Lacunense [(ca. 1554) ca. 1621: 25v y 1993: 224] afirma «que oy llaman monjas, a estas [...] maguadas». Encontramos connotaciones similares en el testimonio recogido por Abreu Galindo [(ca. 1590) 1977: 156]:
Entre las mujeres canarias había muchas como religiosas, que vivían con recogimiento y se mantenían y sustentaban de lo que los nobles les daban, cuyas casas y moradas tenían grandes preeminencias; y diferenciábanse de las demás mujeres en que traían las pieles largas que le arrastraban, y eran blancas: llamábanlas magadas.
Sin embargo, para precisar el objetivo final de este colectivo de mujeres, es necesaria una lectura detenida de las fuentes y una mejor contextualización de los hechos dentro del ámbito cultural y religioso de las antiguas sociedades amazighes del Archipiélago.
En esta línea, el estudioso que más tiempo ha dedicado a explorar el papel de la mujer en la vida isleña, el Sr. Pérez Saavedra [(1982) 1997: 142], interpretó el fenómeno de las (hari)maguadas como un caso de reclusión de menstruantes novicias, de muchachas púberes (mawwad) que se preparaban para ser esposas: «una modalidad de los ritos de paso, de pubertad o iniciación a la vida sexual adulta, tan corriente en las sociedades primitivas». Todos los datos disponibles señalan que le asiste la razón cuando observa que las (hari)maguadas no consagraban su virginidad a ningún dios ni se recluían por espíritu ascético, sino que, al cuidado de mujeres expertas, eran instruidas en todo lo relacionado con el matrimonio –concebido más como destino que como posibilidad– y la maternidad. Era precisamente su condición de futuras madres –además de la pureza que se asociaba a la virginidad– el nexo que las unía con lo sobrenatural.
Baños y rituales
El encierro de las jóvenes se veía justificado por un tabú de contacto muy arraigado en la cultura amazighe: el temor a la sangre –en este caso, la sangre de la menstruación. Según las fuentes etnohistóricas, las novicias sólo salían de su recogimiento para bañarse a solas en la mar, para participar en algunos rituales colectivos relacionados con la lluvia y para su casamiento.
Los baños purificadores, que en ningún caso eran exclusivos de las (hari)maguadas, debían efectuarse al término de las menstruaciones. El agua del mar cumplía su función como desinfectante de las presuntas impurezas sexuales, al tiempo que se le atribuía cierto poder fertilizante. Por su parte, los hombres tenían terminantemente prohibido asistir a los lavatorios: «íhauían de ir solas auíadía díputado para esso y assí sauíendolo, ono, tenía pena delaVida el hombre que fue auerlas oencontrarlas í hablarlas» [Gómez Escudero (ca. 1484) 1934: 67v].
En cuanto a la participación de estas jóvenes en determinados rituales, Abreu Galindo recoge en su Historia el siguiente episodio:
Cuando faltaban los temporales, iban en procesión, con varas en las manos, y las magadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas montañas [Tirmac y Umiaya], y allí derramaban la manteca y leche, y hacían danzas y bailes y cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con las varas en la mar, en el agua, dando todos juntos una gran grita [Abreu (ca. 1590) 1977: 157].
Los paralelismos entre este ritual y la Fiesta de la Rama, celebrada hasta nuestros días por las gentes de Agaete (Gran Canaria), parecen evidentes. Y es que, desde tiempos remotos, los ritos de fertilidad han sido de vital importancia para los pueblos amazighes.
De todos modos, el protagonismo de las (hari)maguadas en este tipo de actos no es suficiente para catalogarlas como sacerdotisas. En opinión del Sr. Pérez Saavedra [(1982) 1997: 156], «dicha participación no constituye su fin originario, ni las define, ni es fundamental». Tal vez, las únicas féminas susceptibles de recibir el grado de sacerdotisas sean aquellas maestras que se encargaban de instruir a las novicias. No obstante, hemos entrado ya aquí en el terreno de las conjeturas, porque todas las características expuestas hasta ahora guardan no poca coincidencia, por ejemplo, con las vestales romanas. Y es que la existencia de cosas, personas o grupos específicos a los que se les reconocen cualidades benéficas o profilácticas, que, además, pueden transmitir, menudea en toda la cultura amazighe. Es el caso del color blanco, de ciertos roques sagrados o de los conocidos “hombres mascotas” (o “legítimos”), que también gozaban de una protección divina que transferían a sus acciones.
Localización y etimología
El estudio del caso de las harimaguadas presenta una dificultad añadida. A lo largo de los años, al transmitirse la información de autor en autor, la descripción inicial de este colectivo femenino parece haber sido adulterada en algún pasaje.
Tal vez el ejemplo más claro sea el que nos proporciona Antonio de Viana, quien parece haber sido pionero en extrapolar el término ‘harimaguada’ a la isla de Tenerife. Hasta la publicación de su Poema, las fuentes lo habían aplicado exclusivamente a la isla de Gran Canaria, si bien es cierto que en la crónica del conquistador toledano Antonio Cedeño [(ca. 1490) 1993: 378] ya se habla de «Harimaguadas» tinerfeñas. Aún así, se sospecha que ésta y algunas otras referencias similares fueron introducidas en la copia que Marín de Cubas (1682-1687) realizó del manuscrito.
Viana llama ‘harimaguadas’ a las «bautizadoras» guanches documentadas en la obra de Espinosa, extremo que, según Pérez Saavedra [(1982) 1997: 157], «carece de fundamentación histórica», y se perpetúa, de manuscrito en manuscrito, desde la edición de las Antigüedades. Sin embargo, un análisis etimológico de la voz ‘harimaguada’ puede aportarnos datos reveladores. El vocablo presenta varias lecturas pertinentes, aunque lo más probable es que proceda de la construcción ínsuloamazighe ary_m-awwad, cuya traducción más ajustada es la de ‘(mujer) virgen que contrae parentesco (o protege)’ [Reyes 2006: 56]. Una relación de parentesco que también caracterizaba a las «bautizadoras» de Espinosa [(1594) 1980: 35]:
Acostumbraban [...] cuando alguna criatura nacía, llamar una mujer que lo tenía por oficio, y ésta echaba agua sobre la cabeza de la criatura: y aquella tal mujer contraía parentesco con los padres de la criatura, de suerte que no era lícito casarse con ella, ni tratar deshonestamente.
Aunque resulte bastante difícil acotar el verdadero estatuto social y religioso de esta comunidad femenina tan particular, parece oportuno insistir en que la etimología de los conceptos arroja algunas certidumbres útiles para el análisis etnohistórico. La voz harimaguada (ary_mawwad), corrompida en marimaguada por los españoles [Gómez Escudero (ca. 1484) 1993: 435], contiene una cualificación particular, el ‘parentesco protector’, sobre la expresión maguada (mawwad), que remite sólo a la ‘adolescente o virgen’. En ambos casos estamos en presencia de agentes o portadoras de un caudal de ‘pureza benéfica que canalizan a través de sus acciones’, pero también ante una distinción cualitativa que bien puede hacer referencia a la condición de ‘maestras’ y ‘pupilas’, respectivamente.
En todo caso, nada aconseja dar por cerrada la caracterización definitiva de este colectivo tan importante para la vida ritual y económica de las sociedades ínsuloamazighes.
Fuentes |
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| ABREU GALINDO, Juan de. 1977 (d. 1676 < style="font-style: italic;">Historia de la conquista de las siete islas de Canaria. Edición crítica con introducción, notas e índice por A. Cioranescu. S/C de Tenerife: Goya.
CEDEÑO, Antonio. 1993 (< style="font-style: italic;">Brebe resumen y historia muy verdadera de la conquista de Canaria scripta por Antonio Cedeño natural de Toledo, vno de los conquistadores que vinieron con el general Juan Rexon, en Morales (1993: 343-381 + 1 lám.). [Ms. en paradero desconocido]. ESPINOSA, Alonso de. 1980 (1594). Historia de Nuestra Señora de Candelaria. Introducción de Alejandro Cioranescu. S/C de Tenerife: Goya. GÓMEZ ESCUDERO, Pedro. 1934 (< style="font-style: italic;"> Líbro segvndo prosígve la conqv’sta de canaria. Sacado en límpío fielmente del manuScrito del licencí. Ped∞ Gomes Scudero Capellan. [Microfilme Millares Carlo. Ms. F-1, en El Museo Canario]. LACUNENSE. 1993 (< style="font-style: italic;">Conquista de la Isla de Gran Canaria, hecha por mandado de los señores Reyes Cathólicos Don Fernando y Doña Isabel. Por el capitán Don Juan Rejón y el Gouernador Rodrigo de Vera con el Alferes Mayor Alonso Jaimes de Sotomayor. Comensose por Musiut Joan de Betancurt el año de 1439 y se acavó el año de 1477 dia del bienaventurado S. P.° martyr a 29 de abril y duró 38 años esta conquista, en Morales (1993: 185-228 + 1 lám.). MORALES PADRÓN, Francisco (ed.). 1993 (1978). Canarias: crónicas de su conquista. Transcripción, estudio y notas. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo, 2ª ed. (Ínsulas de la Fortuna, 2). OVETENSE. 1993 (< style="font-style: italic;"> Libro de la conquista de la ysla de Gran Canaria y de las demás yslas della trasladado de otro libro orijinal de letra de mano fecho por el alferes Alonso Jaimes de Sotomayor que uino por alferes mayor de la dicha conquista el qual se halló en ella desde el principio hasta que se acabó y murió en la uilla de Gáldar en Canaria donde tiene oy uisnietos, el qual libro orijinal rremitió a esta ysla el capitán Jhoan de Quintana persona fidedina y de mucho crédito donde fue trasladado por el capitán Alonso de Xerez Cardona en quatro de marso de mil y seissientos y treynta y nueue años, en Morales Padrón (1993: 107-183). |
Bibliografía |
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| PÉREZ SAAVEDRA, Francisco. 1997 (1982). La mujer en la sociedad indígena de Canarias. Tenerife: CCPC, 4ª ed.
REYES GARCÍA, Ignacio. 2004. Cosmogonía y lengua en Canarias. S/C de Tenerife: Foro de Investigaciones Sociales. REYES GARCÍA, Ignacio. 2006. Voces del poder en el amazighe insular. S/C Tenerife: Foro de Investigaciones Sociales. |
